PARIS-ROUBAIX

¿Como era el ciclismo antaño?

En este caso mas que una etapa Indie, se trata de una etapa Hipster.

one fine day

Para qué estar a disgusto pudiendo estar a gusto

Este domingo no va a ser un domingo cualquiera. Es mas, me atrevería a decir que probablemente sea uno de los mejores domingos del año. Aunque dudo mucho que los chicos que aparecen en la foto piensen lo mismo.

El motivo es sencillo. Casi 200 de los mejores corredores del mundo van a intentar ser el primero en llegar a una meta situada en un velódromo tercermundista que se edificó hace mas de 100 años. El camino hasta el velódromo no va a ser nada fácil. Los intrépidos corredores deberán de abrirse camino a través de bosques y campos valiéndose solamente de sus piernas. Durante el trayecto se enfrentaran a miles de trampas que deberán sortear con una mezcla de fuerza y una dosis de fortuna.

Como casi siempre ocurre en estos cuentos, el que comienza todo esto suele estar como una puta regadera, y en este caso no se trata de una excepción. Pero como decía Bukowsky “algunas personas nunca se han vuelto locas, vaya mierda de vida deben de vivir”.

Su nombre era Théodore Vienne, y faltaría más, nació en Roubaix. Se dedicó a invertir en construcciones tan diversas como la primera plaza de toros de Roubaix, la noria mas grande de Paris y, el velódromo de Roubaix. Ese mismo año Auguste y Louis Lumière patentan el cine, Oscar Wilde estrena la obra teatral “la importancia de llamarse Ernesto” y un tal Joseph Frank Keaton, Buster para los colegas, viene al mundo. Efectivamente, la has clavado, nos encontramos en 1895.

En aquella época la prueba estrella era la Paris-Bruselas así que Theo intento venderle esta prueba al director del periódico Le Velo como una prueba de preparación para dicha carrera. 112 años después te preguntas si todavía se celebra la Paris-Bruselas, y por supuesto no tienes ni la menor idea de quien gano la última edición.

La idea es inevitablemente fascinante. Se trata de llegar desde Compiegne al velódromo de Roubaix a través de bosques y parajes que hoy en día a muy pocos se les ocurriría pensar que por ahí se puede pasar en bicicleta. Para ello, deberán de atravesar  5.886.720 adoquines divididos en 28 tramos de pavés que en total suman 54.7 kms.

meditando

Meditando si regresar el año que viene

En principio no parece nada del otro mundo, pero puede que George Hincapie discrepe. George te dirá que llevar la mejor bici del mundo no te sirve de nada ese día. O que si llueve es muy probable que desaparezcas en alguna cuneta de Roubaix.

Es casi imposible de describirlo con palabras, incluso hay documentales que han intentado explicarlo, pero lo mejor que puedes hacer es comprobarlo por ti mismo.

Y estoy convencido de que la próxima vez que vayas a Paris, y aprovechando que el turismo necrológico está de moda, acudirás al cementerio de Père-Lachaise. Y en lugar de visitar la tumba de Jim Morrisón o Oscar Wilde irás directamente a la de Theo Vienne. Y cuando llegues te habrás dado cuenta de que la carretera que te lleva hasta a su tumba, al igual que todo el cementerio, está lleno de adoquines.

Os dejo con el trailer de la película.

Ah, y la respuesta a la pregunta es: como “l’enfer du Nord”. Y no me preguntes por qué lo llaman así. Igual este tio te puede ayudar

En toda la boca

 

 

 

 

 

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